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martes, 2 de octubre de 2012

Del Congal Al Penthouse (Pt.1 de ...)



Uno siempre debe tomar decisiones referente a donde y con quien esta… aunque esta segunda no siempre depende uno. 

Después de visitar, instalarme momentáneamente, y después solo visitar esporádicamente el congal del averno, decidí “salir” de ahí definitivamente sin decir más que “Gracias por lo prestado, regalado y cobrado”.

El congal, aunque se encuentre en el averno, no es nada a lo que uno se puede imaginar. Uno podría imaginar que ahí uno puede ser tal cual es, sin prohibiciones, sin límites, pero no. Siempre uno debe entrar ahí con una cara diferente a la que uno tiene… todo sea por lo que ahí está. Ya sea por la gente, el espectáculo de luces, sonidos y carnes. Hace que valga la pena por un momento hasta que te hartas y los mandas a todos de donde vienen o a la Santanela del lugar le caes mal, le debes de más o le pagas de menos y te corre.

Expulsado por Santanela y por mi mismo, decidí en simplemente estar en ningún lado. Solo conocer. A sabiendas que cuando uno cae tan bajo no puede hundirse más, la idea de simplemente vagar es más que pacífica.
Y vagando fue como di con el penthouse “La torre de seguridad”. Uno creería que el nombre es muy acá para un lugar con ese prenombre, pero no. 

La torre siempre está abierta para todo aquel que esté dispuesto a simplemente estar. Sin máscaras, sin tiempos, sin presiones. Inclusive en las horas más deshabitúales uno puede ir.Lo interesante de la torre de vigilancia es que no importa de dónde vengas, a donde vayas, a que te dediques o quien seas. Es el lugar perfecto para simplemente observar el mundo pasar, pensar sobre todo y sobre nada, pertenecer a algo que no pertenece a ningún espacio ni tiempo establecido, pero que permanece y simplemente te da lo que necesitas…  aunque no sepas que sea lo que necesitas. Puedes dejar de ser lo que eres para convertirte en lo que tú quieres. .

Yo estuve ahí para estar/no estar… Observar el mundo desde esa altura y darme cuenta de todo lo que se puede hacer cuando uno tiene un campo de visión más amplio sobre todos los problemas y las posibles situaciones, convivir y tomar un respiro desde allá para seguir adelante…. Ah! Y para convertirme en un oso.  


miércoles, 29 de agosto de 2012

Aguantando la verga. Pt.1


La palabra “verga” puede ser utilizada tanto en oraciones positivas como “ese carro está bien verga” o en oraciones negativas como “que te atrape la tira  esta de la verga”. Aun así, esta palabra, que en si mucha gente la considera muy fuerte, a mí no me causa problema el decirla o escribirla, no después de haber escuchado la frase “aquí, aguantando la verga”.

Hace ya algunos ayeres (bastantes), convivía mucho con mi familia paterna. Paseaba entre los callejones de sus barrios, jugaba a “las traes” entre los pasadizos de sus vecindades, y convivía con esas personas nocturnas que de día eran mal vistos por algunos vecinos. Una de estas personas era una mujer. 
 Dedicada al oficio más antiguo del mundo por necesidad (como la mayoría), pero convencida que no se dedicaría a eso por mucho (como todas). Con estudios truncos a causas de fuerza mayor. Amante de leer y conocer cosas nuevas. Mentalmente preparada para ser la sonriente y amable vecina por las tardes, como para convertirse en una femme fatale de barrio por las noches. Capaz de preparar el desayuno por la mañana y despertar a alguien con un beso, como capaz de tumbarle a puñetazos o a zapatillazos de plataforma los dientes a cualquier hijo de vecina que quisiera propasarse con ella o con cualquiera de sus Coworkers.
 Siempre que la veía, por las mañanas, era muy agradable saludarla o platicar con ella. Saber sobre lo último que leyó, lo aburrido que consideraba la televisión nacional y sus programas, lo mucho que disfrutaba el salir e ir de paseo a los museos del centro, en fin. Por la noche era otra cosa. Simplemente el mirarla fijamente a los ojos transmitía esa señal de “Mujer a la defensiva/ si no ayudas, no estorbes”. 

Por las mañanas podría saludarla y preguntarle “¿Cómo has estado?” sin miedo y esperar una respuesta, sin embargo cuando me atreví a hacerlo por la noche, su respuesta no fue la clásica respuesta “Bien, ¿y tú? ¿A dónde iremos de paseo?” o algo así. Fue un “Aquí, aguantando la verga”.
Primero sentí un golpe muy fuerte a la percepción que tenía sobre ella. Analice y me di cuenta de que no estaba hablando con aquella mujer que veía en las mañanas. Estaba frente a una Femme Fatale de barrio hecha y derecha. Formada desde pequeña en lo que muchos consideran mentiras, pero pocos conocen y saben lo que es el barrio. 

Dudé si debía irme disimulando el hecho de que mis sentimientos habían sido golpeados frente a ese cambio o debía permanecer ahí, aguantando. Ella no era la misma persona que yo conocía por las mañanas. ¿Por qué yo, debería ser el mismo que era por las mañanas? Decidí quedarme y embestirla con la curiosidad de saber que es aguantar la verga.
“Mañana aquí te cuento, ya llegaron por mí”. 

martes, 29 de mayo de 2012

Cuentos de maruchans, piggy back rides y chismes.

A estas alturas he aprendido a que no siempre se puede complacer a todas las personas con tus comentarios… menos cuando has llegado a un punto en el que tú mismo consideras tus opiniones como algo a defender ante cualquier cosa, dispuestas a considerar cambiarlas, si… pero no sin antes argumentar hasta la muerte en defensa de estas.
“Se dice en el bajo mundo que andas hablando mamadas de ella” Para empezar no creía que hubiera un mundo más bajo que en el que me encontraba (ha de ser un bajo mundo con población de  uno o dos habitantes) y oír eso (no lo del bajo mundo, sino lo de hablar mamadas) me agarro desprevenido. En primera nunca me ha gustado hablar mamadas, mucho menos de chicas que son mis amigas o fueron algo más y así. Digo, una vez fui capaz de romperme el  hocico por una amiga… mal ahí.  So, se me hizo muy raro pensar que alguien dijera que yo hablaba cosas de alguien, y también que ese alguien las estuviera creyendo… Digo, ¿Qué cosas personales puede decirle alguien a una persona sobre una tercera? Cosas como “Coge bien rico, le gusta el sexo en la ducha antes del desayuno…”  Supongo que sí, pero este no es el caso, en primera porque nunca paso nada  de eso, y en segunda, porque si algo pude llegar a decir no es exactamente nada “Súper personal”.
Lo único que se me ocurre es esto:

-Güey, ¡tiene un gato! (A mi no me gustan los gatos… pero siempre le dije que no me gustaban)
-No mames güey, íbamos al cine 2 veces por semana… y tragábamos como pinches puercos (a ninguna persona le gusta que le digan que come como puerco. Y en realidad el que más tragaba era yo.)
-Dice que le copie sus perfos… Pero ella me las copio a mí! (Pff… it may happen)
-Y entonces, después de la exposición, se le boto la canica y en el auto antes de partir camino a casa, que me empieza a apretar una chichi… pero no así en un pedo como horny, sino como de “¡Te la voy a arrancar!”… así de huevos na´mas. (A nadie le gusta que le enjareten acciones sin saber la justificación de la acción)
-Luego, suplimos el cine por comida en casa y pelis… solo que como no sabía cocinar, íbamos al oxxo por maruchans y la llevaba de caballito de ida y vuelta (Hay gente que se ofende si le dicen que no sabe cocinar y aparte floja de caminar)

Es todo. No escenas calientes, ni peleas donde vuelan cosas en el departamento ni donde alguien termina llorando por “x” o “y” razón. Así que, por más que lo intente, no puedo disculparme de cosas que no  dije, o no recuerdo haber dicho, más que lo explicado arriba y si eso de alguna manera causo algún conflicto o la situación en la que nos encontramos… Dejo esta sopa maruchan como muestra de paz para un dinosaurio.